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Mi costo de entrada al mundo SAP: Por qué vendí la bici

Pablo vendió su bicicleta de triatlón para pagar su certificación SAP en Venezuela. La apuesta calculada que rediseñó su carrera desde cero.

El colapso de Venezuela, una bicicleta vendida y cómo reconstruí mi "Sistema Operativo" desde cero varias veces.

(Nota al pie: Si me venís leyendo, habrás notado un intento de pasar el contenido al inglés. La verdad: se sentía forzado. Mis cicatrices están en español. La marca Above Average busca la posta, no la postura. Volvemos al idioma nativo. Al hueso.)


Te la hago corta (TL;DR):

  • El Contexto: El colapso de Venezuela me puso contra la pared: o pivotaba o me hundía profesionalmente en ese momento.
  • El Sacrificio: Vendí mi bicicleta para pagar una certificación SAP.
  • La Lección: A veces tenés que matar al ego (pasar de Senior a Novato) y quemar las naves para sobrevivir.

El Gráfico de la Tragedia

Todo el mundo habla de Venezuela hoy en día. Es imposible ignorar lo que pasa. Y para mí, es imposible no mirar para atrás.

Nací acá en Uruguay, pero me fui a los 10 años. Venezuela fue el país que me crió. Nos recibió con los brazos abiertos, como hacía con todo el mundo en su época dorada, antes de que empezaran a romper todo sistemáticamente.

Para entender qué tan rudo fue el golpe, solo tenés que mirar un gráfico: Polonia vs. Venezuela. A principios de los 90, venían cabeza a cabeza con el PIB.

Hoy, están a galaxias de distancia. Una es una economía europea próspera; la otra tiene un 90% de pobreza y un sueldo mínimo de 3 dólares.

Pero tengo que ser justo y no olvidarme de algo: Le debo mi carrera a Venezuela.

Me recibí de Ingeniero gratis.

En otros países, al graduarte te quedas con una deuda enorme que te persigue durante años por haber sacado un crédito. Pero en la Venezuela pre-chavista, se creó un sistema educativo genial que permitía a cualquiera con ganas estudiar y graduarse sin pagar un medio.

Esto al menos se mantuvo por unos cuantos años (mientras paralelamente se destruía al país) permitiendo que mucha gente se graduara (como yo) aprovechando que todavía quedaban profesores previo a la diáspora masiva.

Mención honorífica de profesores gracias a los que pude graduarme: Carlos Abaffy , Mauricio Paletta altos cracks!

Esa educación me permitió laburar como Consultor Microsoft mientras todavía estaba en la universidad y meterme en la movida tech. Y gracias a eso entré en una empresa estatal gigante de industria pesada.

En aquel entonces, pegar ese laburo era como sacarse el 5 de Oro (la loteria o el Kino Tachira en Venezuela). Supuestamente ya con eso tenías la vida resuelta. Pero de la nada, cambiaron las reglas de juego.

La Trampa y el Pivote

Ya terminandome de graduar el gobierno empezó a demonizar el software propietario. Nos obligaron a migrar todo a Open Source. Tuve que adaptarme a los golpes: Linux, PHP, Ruby on Rails. Ese caos me convirtió en Full Stack Developer por pura supervivencia, no porque yo quisiera y a dejar el mundo .NET.

Los proyectos cada vez tenían menos recursos y menos gente, era triste ver como la entropía, el caos y la gente más mediocre estaba al mando de un sistema que se hundia lentamente.

Para 2015, la cosa ya no daba para más. No fue de un día para el otro; se fue pudriendo de a poco y a nivel global. Si no tranzabas con la política, no crecías y el que se podria eras vos. El mérito técnico les importaba tres carajos; la lealtad al régimen era lo único que contaba. Estábamos dirigidos por gerentes puestos a dedo que estaban manejando la industria directo al precipicio.

Me vi en una trampa mortal profesional. Pero vi una salida para ese momento que todavia no podía salir de Venezuela: SAP.

Había un equipo de SAP que se manejaba distinto. Eran una isla. Laburaban bien, eran autónomos y, de alguna manera, inmunes a la política tóxica de afuera ya que eran varias empresas que se agrupaban en un mismo equipo.

Yo quería jugar ahí. Pero para entrar en ese "Dream Team", el peaje era caro: 1. 2.

Y, obviamente, presupuesto para capacitación: cero.

El Activo

Hice un trato con ellos: Yo estudiaba por mi cuenta 5 meses, y después me iba a Caracas un mes a una academia presencial para dar el examen. Si así era en aquellos tiempos, si la empresa no te daba acceso a SAP y te pagaba el curso y la certificación era complicado entrar en este mundo.

Ahí me cayó la ficha de la realidad: Tenía que bancarme el mes en Caracas (hotel, comida, academia). Yo vivía a 700 km. Necesitaba plata, y la economía se estaba cayendo a pedazos con muchas prioridades adicionales a lo que signfica vivir en las "mieles del socialismo".

Aún no había ganado un maratón para aquella época (es broma, no hice pasantias en Kenia), así que no tenía sponsors. Pero si tenía un activo: Mi bicicleta.

La había comprado un año antes para probar con el triatlón (que fue un fracaso total, dicho sea de paso). Así que no me dolió tanto largarla. Vendí la bici. Con esa plata, me financié mi propia "beca".

Me fui a Caracas enfocado 100% en SAP, y salvé el examen.

Suena fácil ahora. Hoy, aprender SAP es para cualquiera que tenga ganas: tenés cursos gratis y tutores de IA. En aquel entonces, era para pocos. Pero la realidad fue que ese pivote me salvó la cabeza. Me permitió trabajar como consultor Basis/ABAP (y hasta TPM también para una migracion de 4.7 a 6.0 ECC) hasta que finalmente me pude ir del país en Enero de 2018.

La Guerra Silenciosa

Hace poco le conté esta historia a unos managers europeos en mi laburo actual. Vi esa mezcla de curiosidad y respeto en sus caras. Uno me dijo que le hacía acordar a las historias que contaba su abuelo de la guerra en Europa hace 80 años. Historias de cambiar las joyas de la abuela por comida o un pasaje.

Y me pegó fuerte. Porque irse no fue una elección; fue una migración forzada para más de 8 millones que vivimos allá en Venezuela.

Recuerdo haber aguantado la salida para ayudar a mis viejos a re-emigrar también. Cuando me tocó a mí, tuve que vender todo por dos mangos. El auto. La casa. Pero lo más duro fue **regalar mis libros, nadie los compraba ni los querian. **No porque fueran libros raros, es que cuando la gente esta en modo supervivencia es poco el tiempo que hay para formarse.

Tenía una biblioteca técnica y de literatura que amaba. Ver mi capital intelectual regalado a gente que ni se que hizo con ellos porque era "muy pesado" para la valija fue el momento en que entendí todo:

Las cosas materiales van y vienen. Lo único tuyo es lo que tenés en la cabeza.

El Código Fuente

Volví a Uruguay y arranqué de cero, otra vez. Sin conocer a nadie en el rubro, ganando alguito más que sueldo mínimo al arranque. Pero hay un concepto de Naval Ravikant que se me grabó a fuego:

I like to think that if I lost all my money and you dropped me on a random street in any English-speaking country, within five or ten years I'd be wealthy again because it's just a skillset I've developed that anyone can develop."

En mi caso no fue un país de habla inglesa ni tampoco volví a ser millonario (sino no estuviera en SAP seguramente), pero lo que me marcó de esta reflexión es lo que significa lograr vivir de tus ***skillset ***(habilidades, destrezas) que forjaste y te definen como persona y como profesional, siempre y cuando vivas en un país política y económicamente normal.

Al final la riqueza no es la plata en el banco. La riqueza es saber cómo generarla.

Eso es exactamente lo que probé. Perdí lo material pero me quedé con el "Código Fuente". En menos de cinco años, reconstruí mi vida desde los cimientos.

Hoy, trabajo para una compañía global donde he sido reconocido como *"High Performer" *tres años seguidos. El colapso y la mediocridad no me definieron; lo que me definió fue cómo reaccioné en ese momento y cómo manejé exitosamente la incertidumbre de arrancar de 0 en varias oportunidades.

Al mismo tiempo validé algo que aplica para todos los planos de la vida:

Tenes que estar donde realmente te valoran, si no estás perdiendo el tiempo.

Una nota final

Si a esos gerentes alemanes les sonó a "historia de guerra" lo de vender la bici y emigrar es porque lo es. Venezuela vive en una guerra silenciosa desde hace más de un cuarto de siglo. Así que, si no lo viviste de primera mano, mi recomendación es tener ojo con opinar livianamente y más frente a algunos del 99.9% de los 8 millones de venezolanos en la diáspora.

Es muy fácil juzgar desde la comodidad de una democracia estable sin conocer toda la historia y más ahora en donde opinar gratis es la norma by default debido a las redes sociales.

A mis hermanos venezolanos: Estoy con ustedes. Ojalá algún día el país sane lo suficiente y pueda levantarse y reconstruirse a sí mismo para poder llevar nuevamente a mis hijos, para que vean dónde se forjó su padre.

¿Por qué te cuento esto hoy?

Porque ya sea que un país colapse, que haya despidos masivos, o que la IA te de vuelta la industria en 2026, la regla es la misma: El entorno es volátil** **y como dijo el sabio Darwin, toca adaptarse más que nunca para sobrevivir.

Tu "Sistema Operativo" tiene que ser antifrágil. No podés controlar lo macro (la política, la IA, la economía). Solo podés controlar lo micro (tu cabeza, tus habilidades, tu respuesta).

Armé el Above Average OS para documentar los sistemas que uso para navegar este caos sin perder la cordura, ni a mi familia.

No dependas de la suerte. Armate tu propia balsa. Estate listo para lo que venga. Solos los paranoicos son los que sobreviven.

Sé Future-Proof.

Pablo.