La clave en la innovación en proyectos tecnológicos: más allá de la intuición
¿Alguna vez has tenido ese presentimiento en medio de un proyecto, como si supieras exactamente qué camino tomar sin necesidad de analizar cada detalle?
¿Alguna vez has tenido ese presentimiento en medio de un proyecto, como si supieras exactamente qué camino tomar sin necesidad de analizar cada detalle?
Esa es la intuición en acción.
Muchos la ven como una habilidad innata, un don reservado para unos pocos, pero la verdad que no es rocket science y cualquiera con un poco de practica la puede aprovechar.
La realidad es que la intuición es el resultado de reconocer patrones que hemos internalizado a lo largo del tiempo.
Este concepto lo desarrolla excepcionalmente Malcolm Gladwel en su libro “Blink: Inteligencia Intuitiva” donde explora el poder y la importancia de las decisiones que tomamos en un abrir y cerrar de ojos y se analiza cómo nuestro cerebro puede hacer juicios rápidos y precisos basados en muy poca información.
En el mundo de la tecnología, no siempre podemos esperar a acumular décadas de experiencia y el hecho de pasar mucho tiempo en un mismo lugar no es garantía de ser experto en alguno de sus ámbitos.
El secreto es sencillo: podemos desarrollar esa intuición a través de la observación y el análisis deliberado.
No se trata solo invertir horas en tratar de desarrollarla, sino de cómo realmente aprovechamos ese tiempo para identificar tendencias y aprender de ellas para capitalizarlas a nuestro favor.
El ejemplo clásico: emprendedores con poca experiencia previa en la industria, irrumpen con ideas revolucionarias y triunfan por que pasaron tiempo dedicados a entender ese nicho, observar qué funciona y qué no, y a anticiparse a las necesidades de lo que la gente quiere.
Son como surfistas que llegan temprano a la playa para estudiar las olas, esperando el momento perfecto para montarlas.
Suena fácil pero hay tiempo y dedicación para lograr ese nivel de maestría no solo en detectar olas sino en saberlas luego montarlas.
En los proyectos tecnológicos siempre deberíamos adoptar este mismo enfoque.
No es suficiente con cumplir con los plazos y los entregables; necesitamos sumergirnos en nuestro entorno, experimentar con nuevas herramientas y tecnologías disponibles y estar atentos a las tendencias emergentes para capitalizarlas a nuestro favor.
Si como empresas o como individuos no sacamos un espacio de tiempo y asignamos recursos para pensar y luego innovar, definitivamente nunca lo haremos por más innovadores que supuestamente queramos vendernos ante el mercado.
Simplemente decir que estamos innovando no genera innovación mágicamente.
Realizar eventos aislados, que son más marketing que soluciones reales para impulsar el crecimiento y la competitividad en nuestro nicho, es como dar manotazos de ahogado.
Para ser realmente innovadores, necesitamos una estrategia clara, estructurada y medible a lo largo del tiempo, que permita generar resultados en un futuro determinado.
Innovar es, ante todo, una inversión.
Empresas como Google han comprendido esto casi a la perfección. Casi, porque han fracasado muchas veces, pero esto parte de la mentalidad "Fail Fast, Fail Often".
Iniciativas como la del "20% Time", fomentan la experimentación y permiten que sus empleados exploren nuevas ideas.
Es en estos espacios es donde nacen las innovaciones que cambian el juego.
No podemos permitirnos quedarnos estancados haciendo las cosas como siempre se han hecho porque “funcionan”.
El mundo de la tecnología rápido y despiadado, pero también premia a quien se atreve a explorar, a cuestionar y a aprender constantemente.
Esto va tanto a plano personal como a nivel organizativo.
Al igual que un surfista siente la ola antes de montarla, nosotros podemos anticiparnos a las próximas grandes tendencias si estamos atentos y preparados (y tenemos el tiempo y ganas para hacerlo).
Este framework sintetiza como podemos potenciar la innovación a través de la intuición a nivel tecnológico:

La Innovación en proyectos tecnológicos no es cuestión de suerte ni de estar en el lugar correcto por casualidad.
Esta es producto del resultado de una preparación intencional, de observar con atención y de tener la disposición para experimentar.
Si cultivamos esta mentalidad, no solo mejoraremos nuestros proyectos actuales, sino que también nos posicionaremos a la vanguardia de la ola tecnológica y cada vez más lejos de la mentalidad promedio.