Cómo evitar ser amante de las excusas y no morir en el intento

Correr un maratón aplicando Gerencia de proyectos
May 7, 2020
La adicción a las pantallas y las redes sociales
May 7, 2020

Cómo evitar ser amante de las excusas y no morir en el intento

* Este artículo fue publicado en Medium el 24 de Marzo de 2017

“El que es bueno para hacer excusas, rara vez es bueno para otra cosa” — Benjamin Franklin

Pocas cosas son tan inútiles como una excusa.

No importa el grado de sofisticación que le podamos imprimir a una excusa, nunca resolverá nada.

Las excusas siempre tienen 2 objetivos básicos:

  • No asumir la responsabilidad antelas consecuencias de no haber logrado lo que queríamos hacer.
  • Reconfortar nuestro ego herido mediante una explicación, al tratar de que no nos veamos tan mal ante los demás por el hecho de que piensen que somos unos incapaces.

La simbiosis perfecta entre la excusa y el fracaso

Cuando hablamos de fracasos a nivel personal son pocos los que buscan internamente a manera introspectiva el porqué ocurrió el error, para que de alguna manera tratemos de enmendarlo, o al menos, aprender algo al respecto.

Siempre resulta más fácil buscar fuera de nosotros y conseguir un chivo expiatorio circunstancial, en el cual podamos volcar todas nuestras frustraciones por no lograr lo que deseábamos y al mismo tiempo quedar exentos del asunto si es posible.

Hay un patrón común con las excusas y es que si hay más de una persona involucrada en el fracaso, indefectiblemente surge el potencial creativo de todos los afectados expresando sus mejores excusas para salir airosos de la situación.

Sin dudas que el mejor escenario para las excusas es cuando se trabaja en equipos, como norma siempre existe uno o varios preparado(s) para inventar una excusa o echarle la culpa a otro(s) y salir airoso de la situación en caso de algún problema que se presente.

Es raro ver que alguien asuma la responsabilidad ante un fracaso colectivo.

Lo vemos desde los más altos niveles de los gobiernos hasta los más bajos en la escala social. Es como una especie de anomalía en la Matrix ver a alguien asumiendo un fracaso y no generando una excusa al instante.

La anti-habilidad de ser eficientes generando excusas

Inventar excusas es una habilidad, como una especie de deporte que gracias a la práctica continuada, permite mejorar su técnica y con poco esfuerzo intelectual podemos lograr convertirnos en maestros. Maestros de la mediocridad, pero maestros de algo al fin y al cabo.

Logicamente son años de gran trabajo buscando eludir responsabilidades y de propiciar engaños y autoengaños, pero las excusas en sí mismas no tienen límites en cuanto a su uso y una vez que se le agarra el gusto a usarlas, terminan siendo adictivas y parte de nuestra personalidad.

No hay mejor forma ver a alguien generando excusas como ver a nuestros gobernantes hacer uso de ellas en todo momento. Una tras otra llenan el espacio temporal de su permanencia en el poder y al mismo tiempo justifican su propia existencia como individuos. Lo peor es que nos acostumbramos a escucharlas y son parte del dia a dia.

Son pocas las sociedades modernas que tienen como principio la aceptación de responsabilidades, el honor y la no generación de excusas ante cualquier problema como parte de su ética colectiva. En Latinoamérica al menos es muy raro verlo, solo basta prender el televisor y listo.

Siempre es mejor dar una excusa y tratar de salir lo más ileso posible que asumir la responsabilidad ante el problema. Es una especie de instinto epigenético que se desarrolla con el pasar del tiempo .

Por lo general usamos las excusas como armas de defensa personal, con un cierto toque de egoísmo, ya que pocas veces se piensa en las repercusiones sobre los demás al momento de decirlas y mucho menos nos importan las consecuencias por no asumir lo que no se hizo.

Nos mentimos a nosotros mismos de una forma que sabemos cómo hacer creíble el porqué de nuestra incapacidad ante el problema y casi siempre es haciéndonos creer que es producto a factores ajenos a nosotros. Nosotros nunca tenemos la culpa de nada…

Lo que estamos logrando con este tipo de justificación de incapacidad constante es ir socavando nuestra imagen ante los demás de forma paulatina, perdiendo credibilidad en sincronía con el número de excusas que generamos.

Saber si somos “generadores patológicos de excusas”

Existe una correlación de variables que dan señales de que somos un perfecto generador de excusas, algunas son:

  • Estar obsesionados con justificarnos para tratar de quedar bien ante quien sea (aunque al final logremos exactamente lo contrario).
  • Vivimos rodeados de un ambiente altamente mediocre el cual a veces puede condicionar nuestro uso indiscriminado de excusas (algunas veces nos adaptamos a lo incorrecto muy fácilmente). Sonó a una excusa, mejor omitir esta característica.
  • Consideramos que siempre somos “víctimas de las circunstancias” y estas al sobrepasar nuestra capacidad de reacción, nos hacen generar excusas. Acá se entrelee algo de complejo de inferioridad ante las situaciones y/o baja autoestima.
  • Ese enfoque de hacer poco y nada para cambiar nuestra situación de vida (personal y/o laboral) al tener siempre una excusa bajo el brazo, nos lleva a ser esclavos de excusas entrelazadas unas con otras sin un final feliz en la mayoría de los casos (a no ser que seas político).
  • Hacemos uso de un discurso excusatorio constante en donde predomina la frase “no pude porque…”

Si nos acostumbramos a usar las excusas en exceso, al final resultan como cualquier droga, generan una dependencia insana. La analogía tiene sentido ya que el uso indiscriminado de excusas nos tiende a modelar nuestro comportamiento de mala manera.

Mientras más excusas salen de nuestra boca, menos credibilidad tenemos ante los demás y con nosotros mismos.

Las excusas nos alejan de nuestras metas, sueños y más altos anhelos que pudiéramos tener. ¿Que es más fácil hacer que alcanzar todo lo que nos proponemos? Adivinen… Unas buenas excusas. Nadie mejor que nosotros mismos para mentirnos y darnos la razón al mismo tiempo.

Algunas formas de evitar tantas excusas (y lograr lo que nos propongamos):

  • Darnos cuenta cuando arrancamos a armar la excusa. Ese un momento que hay que evitar, a veces inventamos las excusas antes de haber movido un dedo y una vez con la excusa en nuestro arsenal es tentador no soltarla al mundo real ante cualquier complicación.
  • No mentirnos a nosotros mismos ni a los demás justificando nuestra inconducente mediocridad producto de tantas excusas.
  • Ser pro-activos enfrentando los problemas que se nos presenten independientemente del resultado, lo mejor de eso es que siempre se puede obtener un aprendizaje positivo de todo lo que se nos presente.
  • Auto-reflexionar de vez en cuando, para ver si estamos haciendo uso excesivo del “excusometro”.
  • La excusa es un síntoma de que estamos cómodos con asumir las consecuencias de no hacer las cosas. Nadie surge viviendo la vida en una perenne zona de mediocridad y pseudo-confort (a no ser que seas político).

Para cerrar

Las excusas son enemigas de nuestra propia evolución, si toman control de nuestra vida, estamos destinados a vivir la vida que nos escriban en su pésimo guión de segunda mano.

Vivir de excusa en excusa tendrán como resultado una vida sin mucho sentido y con poca gracia. La proactividad mata las excusas.

Queda de parte nuestra tratar de cambiar poco a poco y empezar a vivir la vida acorde a como realmente queremos, sin excusas de por medio.

Gracias por tu lectura!

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *