* Descargo de responsabilidad del autor: Este articulo es TLTR (Demasiado largo para leer, un articulo maratónico) y fue publicado en Medium el 19/12/2017.

El primer domingo de noviembre arranqué a escribir este artículo sobre lo complicado que se ha vuelto correr en la Venezuela de la “revolución bonita“.

El artículo surgió mientras veía por TV que Flanagan ganaba el maratón de las mujeres y Kipsang llegaba de 2do a la meta en esas dos horas y algunos minutos, tiempo que les lleva terminar un maratón a este tipo de fenómenos que han hecho de correr su modo de vida.

Mientras veía el maratón me puse a escribir este artículo pero al mismo tiempo me dio una especie de despecho al hacerlo.

Me di cuenta que la cosa se tornó medio dramática y entonces opte por no publicar ese mismo dia.

El drama en cuestión que me atormentaba era algo bastante estúpido sinceramente como para ser drama: me había inscrito a ese maratón de New York que estaban pasando en la TV y no había podido ir.

Todo corredor sabe que el hecho de no poder ir a un maratón estando inscrito, sea por el motivo que sea, es una una especie de desilusión amorosa.

Obviamente si no se es corredoreste drama parecerá algo más estúpido todavía y más aún sabiendo como están las cosas en Venezuela en estos momentos.

Pero bueno, las cosas pasan por algo según los filósofos de licorería y ni modo tocara correrlo en otro momento. Eso es seguro.

Lo bueno de este episodio, es que me sirvió de empujón para pensar y escribir un poco sobre lo que significa correr maratones en la Venezuela de hoy, lógicamente desde el punto de vista de un correr común y corriente.

Aquí va.

Los múltiples significados de la palabra “maratón”

Gracias a Netflix muchos hacen maratones y ni cuenta se dan. Pero para los que nos gusta correr el maratón tiene otro significado (algo más profundo que Stranger Things).

El que corre y en algún momento se atreve a entrenar para terminar un maratón es muy difícil que no vuelva a intentarlo nuevamente y tome esa “simple” actividad como parte de su rutina de vida hasta que la salud se lo permita.

Si, correr maratones es como caer en las drogas, una vez que entras en ese mundo es algo complicado salirse de el.

Entre las muchas cosas que te atrapan está el resultado del trote diario, el cual genera esa sensación de satisfacción al final de cada entrenamiento y a la larga te convierten en adicto.

Correr te da esa sensación de que si haces las cosas bien puedes ir mejorando en el tiempo, inclusive teniendo en contra el factor edad. Es algo que pocas actividades deportivas tienen el lujo de brindarte.

Correr maratones implica correr y correr bastante, por eso el resultado del maratón (en un 99% de las veces) deriva proporcionalmente a lo disciplinado que seamos con los entrenamientos y a la seriedad y la calidad del enfoque que le demos al hecho de correr.

Hay muchas variables que intervienen de forma directa e indirecta en un maratón per se, pero correr es el motor fundamental y los que nos motiva día a día a realizarlo.

Y la cosa funciona porque correr nos encierra en un ciclo similar a este:

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Pero aparte de ser una droga, el correr maratones invariablemente se transforma en una especie de mini proyecto personalque se genera desde el momento en el que te inscribes en el y empiezas a entrenar hasta que lo terminas.

Lo malo del maratón es que a la larga se torna invasivo en nuestro estilo de vida. Sin que nos demos cuenta se va apoderando de nuestra rutina, de muchos fines de semana, de nuestros pensamientos y algunas veces hasta de nuestro presupuesto si nos gusta viajar mucho.

Independientemente de eso, la vida de un corredor de maratones tiene más cosas positivas que negativas y creo que por eso estoy escribiendo este post.

No quiero parecer un vendedor de Herbalife o Testigo de Jehová, pero el maratón tiene sus cosas buenas.

El objetivo

Casi siempre es el mismo, terminarlo, pero lógicamente cada corredor tiene ciertas aspiraciones las cuales deberían estar sustentadas en sus capacidades reales, las cuales derivan de su condición física-mental y producto del entrenamiento que haya desarrollado por un determinado periodo de tiempo prolongado.

En realidad la cosa no es complicada, al menos para los no profesionales, en donde lo que buscamos es terminarlo a como dé lugar y si estamos en buenas condiciones ese día, hacerlo en un buen tiempo (previamente planificado por lo general), con poco dolor de por medio y bastante disfrute en lo posible durante el recorrido.

Cuando hay un desfase entre lo que aspiramos y lo que realmente somos capaces de hacer producto de nuestra aptitud física y mental puede aparecer en nosotros la frustración.

Es aquí donde podríamos fallar y empezar a pensar que la idea del maratón fue mala y no era todo como nos habían dicho. Pero en el maratón las cosas son como la vida misma, uno es responsable de los aciertos y desaciertos y a final de cuentas no le podemos echar la culpa a nadie.

Lo anterior me ha pasado y pienso que es obligatorio que le pase a todo corredor, a fin de que aprendamos a establecernos objetivos realistas y coherentes acorde a nuestras posibilidades y que trabajemos de forma ordenada para poder alcanzarlos.

Lo ideal es que tratemos de equivocarnos poco, buscando aplicar la del ensayo y error durante los entrenamientos y que los errores no sean repetitivos, para de esta forma poder seguir estableciéndose maratones y objetivos coherentes hasta que llegue el momento inevitable de que estemos muy viejos y tengamos que colgar los zapatos.

Lo que conlleva correr maratones

Hay gente que lo considera como una especie de deporte masoquista. Si te pones a pensar fríamente eso es casi una verdad, porque acá se sufre un poquito y es un poquito más que viendo Netflix.

Se sufre en los entrenamientos, se sufre con la comida de vez en cuando (mala comida = mal entrenamiento o mal maratón), se sufre con las lesiones, se sufre hasta cuando nos toca descansar porque queremos correr, hasta con la terapia se sufre y también se sufre con los No’s que a veces tenemos que darle a nuestro entorno para evitar compromisos sociales que impidan el entrenamiento del fulano maratón.

Pero a pesar de todo ese “sufrimiento relativo” el corredor aprende a vivir con eso y lo toma como parte de su vida, ya que al final el haberse embarcado en esta aventura siempre tendrá más buenos momentos que malos y valdrá la pena el sacrificio de por medio.

En lo personal mi visión del maratón siempre ha estado ligada a una especie de epopeya personal, en donde los principales ingredientes de esa mini aventura siempre han sido (y serán): nervios, felicidad, algo de angustia, a veces un toque de tragedia, sufrimiento en los últimos kms y el orgullo de poder terminar los 42kms.

Los maratones tienen la particularidad que son experiencias que se transforman en anécdotas memorables y aunque no nos demos cuenta nos van cambiando y moldeando el carácter de una forma positiva con el pasar del tiempo.

No importa cuántos maratones podamos correr, todos son distintos y todos nos dejan algún tipo de aprendizaje y eso es lo que los hace algo tan especial y muy distinto a cualquier otra experiencia con algún otro deporte.

El maratón nos hace una mejor versión de nosotros mismos. El maratón no es una simple carrera, el maratón es parte fundamental del Timeline de nuestra vida.

Correr maratón(es) en Venezuela

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El maraton CAF

Correr un maratón en Venezuela siempre ha sido una experiencia muy placentera, aunque la ruta siempre ha sido dura y los espectadores son pocos salvo desde el km 35 hasta el final, uno siempre se lo ha disfrutado, sencillamente porque es el maratón “de la casa” y eso le da un valor especial.

Los maratones en Venezuela, al menos desde el 2011 a la fecha, siempre han sido eventos de alta categoría en cuanto a organización y logística y de verdad no han tenido que envidiarle nada a algún maratón Major o algún maratón internacional de renombre.

La organización encargada hasta el momento ha sido la CAF y siempre lo ha hecho realmente bien. Hablo de esta fecha por que justamente fue mi 1er maratón y la primera edición de esta saga de maratones en el país.

Estoy claro que antes de esa fecha hubieron unos cuantos maratones pero realmente desconozco sobre el tema.

Lo malo y para desgracia de los corredores de este país, es que el maratón CAF es el único que tenemos, o que teníamos mejor dicho ysimplemente por eso era algo más que especial para todos los corredores y todos queríamos correrlo.

Cuando digo “teníamos” es por esta triste noticia, en donde el ente que organizaba el maratón en cuestión, anunciaba que suspendía la edición del año que viene (2018) y la posponía para el 2019.

Esa noticia se dio el 24 de octubre de este año y de verdad fue como una especie de duelo nacional deportivo, en donde a todos los corredores de maratón del país les clavaron una especie de cuchillazo en el pecho al saber de esa noticia.

Suena dramático lo del cuchillazo, pero fue así, era el único maratón que teníamos y ahora se acabó, no hay más hasta nuevo aviso. Un escueto comunicado diciendo que optaron por invertir ese dinero en otro tipo de obras sociales.

Justamente antes de ayer me entero que la CAF aprobó un crédito para financiar al BCV, ósea un crédito para ayudar al gobierno pero no hay dinero para el maratón. Sin comentarios.

Si tenían que subir los costos de inscripción lo deberían de haber contemplado al menos. Nadie quiere un maratón regalado. En el exterior se paga por un maratón y se paga un suma razonable. Pero eliminarlo por completo para el año entrante creo que fue una decisión equivocada con el publico al que se debían.

Pero bueno, el venezolano se ha acostumbrado a las malas noticias diariamente y esta fue otra mas. Toca seguir adelante, no queda otra. Incluso muchos se olvidaron del tema. Yo no.

El maratón CAF desde el 2011 a la fecha ha sido el motor del movimiento del “Running” (como a muchos les gusta decir) en Venezuela. Ahora que no tenemos ese motor, ¿Que nos motivará a correr entonces? Serán las carreras de 10 km que quedan por ahí, la verdad no se.

Este hecho no significa obviamente que por no tener un maratón los corredores del país hayan tirado la toalla, para nada.

El mismo día después de la noticia yo estaba corriendo con mis panas tratando de digerir el asunto y muchos por su lado hicieron igual, pero definitivamente no es lo mismo entrar a un nuevo año sin maratón a la vista.

Correr maratones fuera de Venezuela

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Maratón de Berlin

Entonces como no hay maratones en Venezuela nos tocará correr en otras fronteras. Pues no, esa es una afirmación estúpida e imposible para el 99% de los corredores en la Venezuela de hoy, producto de algo que todos sabemos que pasa en este país: control de cambio, las pocas aerolíneas que quedan, ser el único país con hiperinflación del mundo entre muchas más.

Pero hubo un momento en donde vivíamos en un país que era posible viajar y la gente que corría maratones podía hacerlo. Ojala vuelva pronto ese país.

Ilusiones aparte, para entender un poco más sobre lo que significa correr maratones definitivamente es necesario correr lejos del país donde uno vive y todo maratonista que se precie de serlo, debe hacerlo en algún momento de su vida.

Esto te da la oportunidad de comparar y de vivir otras experiencias a las que estás acostumbrado a vivir en tu “maratón natal” y experimentar una nueva forma de correr.

Estamos claros que todo maratón tiene el mismo objetivo: correr los 42kms, pero los otros corredores que salen contigo, el encanto de la ciudad y su gente apoyándote en la ruta es lo que marcan la diferencia entre un evento y otro.

Maratones hay miles en el mundo, pero los que más resaltan entre todos son los “Grandes Maratones” ó Marathon Majors como se les suele decir.

Correr uno de esos Majors significa correr con más de 40 o hasta más de 50 mil corredores al lado tuyo y ver por la ruta hasta más de un millón de personas apoyándote (y algunos hasta gritando tu nombre en un idioma extraño) durante los 42 kms del recorrido, lo cual lo hace algo sencillamente brutal e increíble.

Desde el momento que tomas el avión y sales a correr un maratón de este tipo, te das cuenta que es algo imposible de no repetir y que vale la pena todo el esfuerzo que eso implica.

Correr un maratón en otro país es una especie de aventura, en donde convergen 2 elementos súper emocionantes: viajar y conocer ciudades corriendo.

Gracias a esto de correr maratones fuera de Venezuela he podido conocer culturas, países, gente y haber vivido experiencias que nunca habría logrado vivir si sencillamente no me lo hubiera propuesto gracias al maratón y el haber entrenado para el.

Pero esta linda historia como ya sabemos es casi imposible de materializar para el común denominador del corredor venezolano.

Y lo explico a continuación…

El ejemplo de correr New York

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New York

Vamos a poner como ejemplo la Gran Manzana, cualquiera sabe que es una ciudad espectacular, de eso no hay duda, tanto para el que la ha visitado como para el que la ha visto aunque sea en películas.

Por ende correr un maratón en esa ciudad tiene que ser algo más que brutal y desde hace bastantes años el maratón de NY se ha convertido como en una especie de “maratón de peregrinaje” o “maratón obligatorio” de correrpara todo maratonista al menos una vez en la vida.

¿Y esto porque?

Simplemente porque es el más importante y mediático del mundo y todo el que lo ha corrido dice que es un espectáculo sin igual. Fin de la historia.

En lo personal he estado desde el 2011 tratando de quedar en el sorteo para correr NY y nunca se ha dado, salvo este año el cual fue distinto y quede en el sorteo.

Recibir ese correo en donde te dicen que quedaste elegido en el sorteo (más de 1 millón participan) es una sensación brutal de satisfacción y más teniendo años con ganas de correrlo.

Pero lamentablemente recibir ese correo este año fue una especie de sensación agridulce, ya que la cosa en Venezuela está muy jodida, tanto a nivel económico como en lo social y esos fueron algunos de los motivos que me hicieron tomar la decisión de no a ir.

Para tener una somera idea del gasto mínimo promedio para correr el maratón en NY es alrededor de 3000$ (saliendo de Venezuela) divididos más o menos de esta forma:

  • Inscripción 400$ (si eres afortunado de salir en el sorteo o un casi profesional habiendo logrado un excelente tiempo en un 42k anterior, sino te toca ir por agencia de viaje y son alrededor de 1000$ aproximadamente)
  • Pasajes ida y vuelta a NY 600$
  • Estadía 1000$ (hotel barato)
  • Comida 600$
  • Transporte + Otros 400$

Estamos claros que New York es el maratón más caro a nivel de dorsal (participación), pero cualquier maratón puede servir como ejemplo en este caso y los costos rondan por ahí salvo excepciones en las que puedas reducir ciertos costos de estadía gracias a familiares o algo similar.

Hay que hacer una muy aclaratoria importante y respecta al término “jodida” hace unos párrafos atrás. La situación está “jodida” solo para algunos.

En este país hay 5 grupos aptos para correr maratones fuera:

  • Los que ganan $ y viven en una burbuja
  • Los “entrepreneurs criollos exitosos pro gobierneros” que han sabido adaptarse cómodamente a esta crisis haciendo negocios con el gobierno y vivir sin preocupaciones.
  • Los ricos de cuna que todavía quedan y no se han ido y que han sabido “vivir” con el gobierno.
  • Los venezolanos que ya están fuera del país.
  • Los corredores profesionales, a duras penas cuando la Federación Venezolana de Atletismo medio los apoyan.

Esos 5 grupos pueden representar entre el 1% y 3% del país y se podría decir que son los únicos económicamente aptos.

Para el resto del 97% de los mortales que viven en Venezuela sinceramente y con conocimiento de causa puedo afirmar que la cosa esta realmente jodida y que cada día que pasa se complica más a todos los niveles posibles y no solo para poder correr un simple maratón.

Hoy en día en Venezuela 3.000$ es mucha plata, si partimos de la base que el sueldo mínimo no llega a los 3–4$ y estamos en un país con una hiperinflación galopante. 1000 sueldos mínimos, suena a locura, lo sé.

Entonces si no somos de esa casta de “entrepreneurs criollos exitosos pro gobierneros” , estamos fregados y poder correr un maratón fuera es meramente un sueño del pasado.

La situación del “Running” en Venezuela

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Tramo del maratón CAF por el Paseo Los Próceres

Noes un secreto entre los corredores que hay mucha gente de este gremio que últimamente ha dejado de correr.

Un par de zapatos para correr mas o menos decente puede costar mas de 20 sueldos mínimos y eso hace que cada vez se haga más cuesta arriba el correr.

Lo peor no es eso, sino que toda la indumentaria deportiva es cada vez más escasa, todavía hay, pero la que llega es siempre modelo viejo, jamás del año y a precios estratosféricos que si los convierten a $ incluso superan el precio de venta en cualquier otro país.

Es común ver a corredores de escasos recursos correr con zapatos remendados “dándoles pata” hasta que no den más. Muchos han dejado de correr por no tener zapatos.

En Venezuela eso de que:

— “Oye estos zapatos tienen 800 km creo que llego el tiempo de botarlos…

Ese párrafo (pretencioso) anterior no existe en el léxico de los corredores venezolanos en términos estadísticos, al menos no es muy escuchado en el círculo de amigos que corren conmigo.

Más bien puedo dar fé que muchos han dejado de correr o que algunos corren gracias a la buena acción de otros corredores al donarles sus zapatos viejos.

Inevitablemente el correr es otra de las miles actividades que fueron alcanzadas por las garras de la revolución bonita del sinsentido y del desastre planificado.

Y de verdad que todo esta situación genera una especie de indignación y mucha arrechera, de pana y todo. Pareciera que no hay un solución a corto plazo y a la gente no le queda otra cosa que resignarse.

Para cerrar

Hace unos días me encontré a un amigo que tenia tiempo sin ver y que corría con el grupo de vez en cuando.

El pana estaba casi irreconocible, flaco de por sí, pero ayer se le veía que tenía como 10 kg menos a lo normal.

Se le notaba la cara de estar pasando trabajo, esa cara que tanto se ve en la Venezuela de hoy.

Le pregunté si iba a correr la carrera que se avecinaba en la ciudad y me dijo:

— “No hermano, no hay real pa’ eso, ahorita ando en otras cosas…”

Automáticamente me sentí bastante estúpido con mi pregunta y realmente fuera de lugar para este momento-país que estamos viviendo en este momento e inevitablemente me acordé de mi ridículo “drama personal” de hace unos días atrás.

Tratando de cambiar el tema le pregunté si estaba entrenando y me dijo:

— “Cuando como bien es que salgo a correr un rato”.

Esa frase sencillamente me dejó desarmado. El pana come bien de vez en cuando. Indefectiblemente pensé en estas 2 preguntas:

¿Quien va a salir a entrenar si no ha comido bien?

¿Que me va a importar correr un maratón si mi atención esta centrada en sobrevivir el día a día?

Cuando uno va por la calle y ve los basureros espontáneos que adornan el retrato de la decadencia en Venezuela, uno ve gente comiendo de la basura y a veces hasta peleando con los zamuros. Uno busca o trata de echar la vista para otro lado para no sentirse mal evitando que le afecte.

Es una especie de insensibilidad progresiva que estamos desarrollando, un mecanismo de defensa para no dejarse afectar por el mal ajeno tan generalizado que existe en la calle.

Nos programamos para que ese tipo de eventos no nos afecten y al mismo tiempo estamos en constante búsqueda de sobrevivir la caótica rutina diaria.

Pero que venga un pana, un familiar o alguien cercano y que te diga que no anda comiendo bien la verdad es que pega. Uno no sabe ni que hacer ni que decir, salvo ayudar hasta donde uno pueda.

Dejando este panorama desalentador al menos es reconfortante que todavía se ve gente corriendo en la calle, pero estamos claros que no es lo misma cantidad de antes.

Independientemente de todo esta situación adversa, hay que seguir adelante y por sobre todas las cosas no dejar de correr mientras tengamos salud y al menos un par de zapatos para poder salir a hacer unos kilómetros.

Puedo decir con orgullo que haber empezado a correr fue una de las decisiones más inteligentes que he tomado en mi vida y de forma definitiva conseguí una mejor versión de mi mismo gracias a eso y definitivamente es algo que no pienso dejar de hacer mientras pueda.

Aunque suene utópico o hasta pueda tildarse de estúpido, ojalá que pronto Venezuela vuelva a tener su maratón estrella y que la calidad de las carreras vuelva a subir y se parezcan a las de hace unos años atrás.

No sera con este gobierno, de eso estoy claro.

Pero antes que eso es mas importante que los corredores puedan volver a alimentarse bien, que puedan volver a comprarse sus indumentarias deportivas para poder entrenar como es debido y que los más aventureros aquellos que les gusta correr maratones, puedan conocer otras latitudes y otros mundos haciendo lo que más les gusta hacer: correr.

Gracias por tu lectura!