Leyendo esta entrevista de VICE News que le hicieron al maestro Horiyoshi III me dieron ganas de escribir mi experiencia tatuándome con el hace un tiempo atrás.

Tuve el honor en el 2014 de haberme tatuado con Horiyoshi III, me acuerdo que le escribí 3–4 meses antes y me respondió en su humilde inglés que efectivamente podía agendarme una cita de 1 sesión para la fecha solicitada.

Aunque parezca ilógico, esa respuesta del maestro vía email me dejó más contento que muchas cosas “trascendentales” que me han pasado a nivel personal.

Llegar a Yokohama es relativamente fácil desde Tokyo, se toma un tren y en menos de una hora estas ahi. Nada caro el costo del ticket y el hospedaje lógicamente más barato que la metrópolis nipona.

Lo que fue un problemita fue conseguir la dirección del estudio, el maestro no tatúa en el museo del tatuaje que tiene con la esposa en la ciudad de Yokohama, sino que tatúa en una especie de casa ubicada en una zona residencial bastante alejada de ahí, que solo te la da si cuadraste la cita previamente con el.

Ese dia sali bien temprano a buscar al maestro, tenia ya 2 dias en Yokohama y ya estaba nervioso de la emoción por el simple hecho de irme a tatuar. Por cierto Yokohama es una ciudad pequeña pero espectacular.

Agarrar un taxi era complicar la cuestión a mi parecer, asi que opte por ir caminando hasta el sitio. Gracias a algunas indicaciones de varias personas que me conseguí en el trayecto y a mi hermano del alma Google Maps, logré dar con la dirección.

Es obligatorio comentar que los japoneses tienen una excelente cultura de ser anfitriones con los turistas y no hay gente más amable y respetuosa que ellos. Al menos no he conocido un país parecido hasta el momento.

Varias veces me quedaba viendo los mapas para tratar de entenderlos y si te veían con actitud de perdido en el espacio, se paraban a ofrecerte ayuda en ingles. Sacaban su smartphone y muchas veces me acompañaron señalandome las direcciones a tomar.

La increible cultura de ese pais se ve hasta en esas pequeñas cosas. Sencillamente geniales.

Antes de llegar estaba asustado, había leído algunas anécdotas de personas que se perdieron y no pudieron tatuarse por eso. Pero no fue mi caso.

Sabiendo que estaba casi en el sitio tire a ver el reloj y eran las 11:50, la cita era a las 12:00m, había llegado a tiempo. Teniendo en cuenta como es la cultura del tiempo en Japón, no podia llegar tarde por nada del mundo.

Si llegaba tarde me iba y no me atendian ya tenia preparado un hara-kiri (腹切).

Al subir unas escaleras, no vi ni un solo cartel, nada que me señalara el estudio de uno de los tatuadores más famosos del mundo.

Me rehuse en principio a pensar de que estaba en el sitio indicado. Seguí caminando y en eso ví una especie de mini-santuario con unas figuras de dioses japoneses y unos inciensos. Ahí me di cuenta que estaba en el lugar correcto.

Horiyoshi III como cualquier seguidor de la filosofía Zen, no es de andar haciendo presentaciones estrambóticas o publicidad estrafalaria de su trabajo ni mucho menos algo parecido.

Su humildad es tal que el mismo no se considera un artista, sino un artesano en el arte de los tatuajes, siendo uno de los mejores del mundo.

Toque la puerta y salió el maestro, me saludo con el Konnichiwarespectivoy yo tartamudeando le dije lo mismo y que tenía una cita con el, busco la agenda, señaló el renglón del día y la hora con su dedo y dijo:

“Pablo, Daruma, 12:00m, ok, seat down please” .

Y me hizo unas señas de que esperara sentado en el piso.

Me saque los zapatos y me senté, quede impresionado con lo ví, el estudio era una especie de templo a la cultura del tatuaje.

Parecía una escena de película el lugar de trabajo del maestro Horiyoshi III, miles de libros, regalos, adornos y cualquier tipo de cosas alegóricas a tatuajes japoneses y de todo el mundo.

Mientras esperaba sentado en el piso el maestro estaba tatuando a un Yakuza y habían dos más esperando mientras fumaban unos cigarrillos.

De verdad que me arrepiento no haberle llevado algún de regalo, en ese momento no sabía que se estilaba ese gesto hacia el maestro. Espero que esta no sea la última vez que me tatue con el y me pueda reivindicar.

Viendo cómo el maestro tatuaba al Yakuza me acerque a los otros 2 que estaban esperando, pensando que me iban a rebotar les dije a uno de ellos si les podía sacar una foto.

Me saque el abrigo que tenia encima y les mostré mis humildes tatuajes orientales como para mostrarle que no era ningún estúpido pidiendo una foto por pedirla, sino que yo era algo parecido a ellos.

Los dos Yakuzas se rieron viendo mis tatuajes, y los señalaban diciendome algo asi como que:

Ok! Good! Good!”

Pienso que les parecieron que estaban “decentes” por decir algo así, pero en ese momento se creó una especie de camaradería instantánea entre nosotros.

Ahí mismo uno de ellos se saco la camisa y riéndose me hizo señas que le sacara la foto.

Los Yakuzas no son de dejarse sacar fotos con occidentales, pero capaz que pensaron que yo era uno de ellos (si claro, una mini versión de Yakuza tropical) o simplemente se dieron cuenta que era altamente inofensivo y me siguieron la corriente para no romper mi ilusión de la foto.

Nos saludamos después de las fotos, les di las gracias por su gesto y me volví a sentar.

Los tipos al lado mio siguieron fumando y se reían pero en voz baja, mientras que el otro aguantaba los últimos toques con la máquina del maestro Horiyoshi III el cual estaba concentrado en su trabajo.

Ya el maestro estaba terminando por lo que se veía por que empezó a darle unas instrucciones de como sería el diseño del Irezumi que le iría a completar al tipo.

El dinero, el tiempo, el dolor

El maestro trabajando

Un momento después vi que se paró el tipo que estaban tatuando, le dio las gracias como 3 veces al maestro, pagó y se fue. Yo pensaba que andaba con los otros dos pero no. Los otros 2 Yakuzas se quedaron donde estaban y tocaba mi turno, luego me imagino que seguían ellos.

El Yakuza analizando el trabajo del maestro

El maestro me hizo señas y me llamó, me preguntó que si era artista o tatuador, le dije que no, que era simplemente fanático de los tatuajes orientales y les mostré unos que tengo inspirados en sus dibujos.

Le gustaron por lo que entendí, aunque lógicamente no se parecían al nivel de sus dibujos.Luego me dijo “OK” y algo así como que manos a las obras.

Tartamudeando o explicándole al maestro el Daruma que quería

Me senté en el piso con el y me pregunto si lo quería a color o black & grey, le dije que lo último. “En donde?” pregunto. “No se, donde quede bien maestro”, me agarró el brazo y me dijo que si acá con un marcador, le dije que sí y empezó a hacer un sketch a mano alzada.

El sketch hecho con marcador

Nada de papelitos translúcidos, copias de revistas, modelos, patrones, nada de eso. El maestro trabaja a mano alzada. Otro nivel de lo que uno ve por ahí o hasta en la misma TV.

Hizo unas rayas que otras y listo a darle play, arrancó mi sesión de tatuaje.

De verdad que el maestro una técnica superior a lo que he visto hasta el momento, algo que nunca había tenido la oportunidad de apreciar, era otra nivel, una destreza brutal con los trazos y un cuidado con los detalles indiscutible, la forma en cómo dibujaba con la máquina era increíble y también mas doloroso de lo normal.

El maestro se afincó con los trazos.

En casi 1 hora ya casi había terminado, antes de eso le pedí por favor que me lo firmara, le dije que era un honor tener un tatuaje de el, se rió y me dejó su firma estampada.

Apretando al final

En eso termino, se quitó los guantes me saludó y se fue a otra habitación. Ya habia visto cómo era la forma de cancelarle por su trabajo.

El pago se dejaba en una especie de plato al lado de una mesita donde tatuaba. Le deje el dinero de la sesión y listo, el ni volteo a verlo, me imagino que es parte del honor del código Yakuza y con el dinero no se juega.

Le hice una reverencia de saludo, le pedí unas fotos que con mucho gusto cedió y me fui con mi obra de arte tatuada para siempre.

En lo personal no fue un tatuaje más, de esos tengo varios, esta fue una experiencia única y de las mejores que he tenido oportunidad de vivir a nivel personal y en lo que respecta al mundo de los tatuajes.

Para el que no sepa mucho de tatuajes y menos de tatuajes orientales, Horiyoshi III (Yoshihito Nakano) es una leyenda del tatuaje a nivel mundial. Esta es su página web oficial y no duden de seguirlo por instagram @horiyoshi3 el tipo es un personaje.

Tatuaje curado de un Daruma by Horiyoshi III