* Este post lo publiqué el 30/07/2017 viviendo en Venezuela aqui esta la publicación original en Medium (spoiler: sigue vigente)

El tiempo en Venezuela…

Hay muchas formas filosóficas de ver el tiempo, pero las que más concuerdan con el plano existencial del individuo (para mi) son la aristotélica y la kantiana.

La primera porque se explica como aquella medida del movimiento con relación a lo precedido y lo sucedido y la segunda está referida a una forma de intuir lo acontecido, virtud que le pertenece exclusivamente al hombre (a lo interior de si mismo).

Llevando este concepto a la Venezuela de hoy irremediablemente pareciera que como individuos en este momento de la historia nos vale menos el tiempo como herramienta de planificación y retrospección existencial que nunca antes.

El transcurrir de los días se nos va viviendo una especie de anti-mindfulness caótico que consiste en sobrevivir el tiempo presente sin ni siquiera darnos cuenta de más nada, salvo lo lo que tenemos enfrente y de lidiar con los estímulos negativos que percibimos que vienen de todos lados y en todas direcciones.

Vivimos casi sin planificación de ningún tipo, el día a día.

Es imposible hacerlo y ajustarnos a tiempos que podamos manejar, ya que las variables y los riesgos negativos que inciden en lo que nos propongamos a hacer es casi imposible cumplirlo a tiempo sin que se desvíe indefectiblemente de su curso.

Con tanto desastre a nuestro alrededor si logramos planificar algo y terminarlo, aunque sea tarde, lo consideramos un éxito.

Pero el tema no es lo difícil que es la planificación de nuestro tiempo bajo las circunstancias actuales, sino que el problema arranca cuando muchos valoramos el tiempo como si no valiera nada y por lo tanto pensamos que podemos abusar de uso a gusto y ganas, tanto en lo personal como con los demás.

Y si somos así estamos bien pelados en la vida.

“Tiempo es lo que más queremos, pero lo que peor aprovechamos”.

— William Penn.


Algo de historia

Este tema no es algo nuevo, pero desde unos años para acá le hemos perdido cada vez más el valor existencial del tiempo y de su propio significado en nuestras vidas.

Y en parte no es tanto culpa de nosotros, sino de tantos problemas que hay a nuestro alrededor lo cual nos distrae y nos sumergen en una constante batalla para poder lograr las mínimas cosas cotidianas del día a día.

A pesar de que la infravaloración del tiempo que se ha exacerbado en los últimos años (1999-?), no hay que negar que Venezuela siempre fue un país caracterizado porque gran parte de sus hijos no sean muy respetuosos del tiempo ajeno ni el de ellos mismos.

Las teorías en cuanto a esto son muy diversas y hasta fantasiosas pero alguna base antropológica y/o social debe tener.

Hay gente que le echa la culpa al clima ¨tropical¨ que tenemos, lo cual confluye al mismo tiempo sobre la idiosincrasia típica del venezolano medio, en la cual siempre se le ha considerado como un personaje alegre, relajado (y hasta flojo en algunos casos) y al parecer esa ecuación deriva en cierta despreocupación por el tema del manejo del tiempo.

La realidad es que el venezolano cada vez administra peor su propio tiempo, ya sea condicionado por la misma sociedad actual o por convicción propia.

El tema de la impuntualidad no es la regla en la sociedad venezolana, pero siempre ha sido raro cuando alguien te dice: “nos vemos a las 8:00” y 7:55 está ahí. No somos Alemania en términos de puntualidad pero estamos cerca de salir en el top 5 de los países más impuntuales.

Como sociedad nos hemos acostumbrado a esta dinámica de vida entorno a la impuntualidad colectiva y al derroche del tiempo mediante miles de formas posibles.

Se nos va el tiempo estúpidamente en tareas que no generan valor alguno ni para nosotros ni para la sociedad, lo cual nos hace indirectamente partícipes del desastre actual.


Modalidades actuales de perder el tiempo

La impuntualidad siempre ha sido una queja constante entre todos los que vivimos en Venezuela, es algo casi cultural llegar tarde a todos lados.

El problema es que ahora la impuntualidad toma un carácter de facto y hasta se ha transformado en algo normal al ser propiciada por la misma sociedad debido a sus deficiencias generadas desde el gobierno.

Mentalmente todos estamos condicionados y tenemos conocimiento del huso horario paralelo denominado “hora venezolana” el cual es un intervalo que comprende alrededor de unos 30–45 minutos de “retraso normal permitido” entre las partes.

El tema es que ahora se ha institucionalizado la impuntualidad gracias al fenómeno de las colas, producto “Hecho en Revolución™” y por lo que ellos mismos dicen ha llegado para quedarse.

Para el venezolano las colas son como un hábito de vida.

He aquí una pequeña clasificación de las más notables:

  • Colas por tránsito: el mal diseño y planificación de las ciudades permitieron su aparición. Es algo normal en el mundo pero en Venezuela y en Caracas no fallan (con Metro y todo). Es una excusa infalible de usar y todo el mundo la entiende.
  • Colas por comida: simboliza a una de las hijas pródigas de la revolución. Su aparición producto de las malas políticas económicas y alimentarias del gobierno han generado que el venezolano promedio pierda horas y horas de su existencia de la forma más vil y sin sentido posible. Hay que destacar que cada vez hay menos colas de este tipo porque cada vez hay menos cosas para comprar y las que hay son importadas y excesivamente caras (rumbo a la escasez extrema).
  • Colas por los bancos y/0 retiro de dinero efectivo: cola hermana de la anterior y nacida producto de la aberrante política económica-cambiaria y el mal funcionamiento del sistema bancario (la banca pública se lleva el premio).
  • Colas por servicios públicos: prima de todas las anteriores y resultaría redundante detallarlas (echar gasolina en las zonas fronterizas, sacarse un documento, pagar un servicio, buscar un medicamento, etc, etc…) todas son una odisea llenas de ineficiencia y de personajes que no quieren hacer su trabajo. La burocracia a su máxima expresión.
  • Colas por trancas y/o manifestaciones: Son las únicas que se les puede considerar que tienen un sentido y que valen la pena ya que buscan cambiar esta realidad en la que estamos sumergidos. Surgen producto de la frustración de una sociedad que cada vez se ve más acorralada y sin futuro ante el peor gobierno de toda la historia del país.

Las colas son para los venezolanos como los centinelas que persiguen a Neo en Matrix y le hacen la vida imposible cada día de su vida desde el momento que despierta. Los que no han despertado son aquellos que se calan sus colas y aceptan esta “realidad”como normal.

Hasta que la mayoría no despierte y le demos un parado a esta desidia que juega de forma caótica con la vida de todos, seguiremos de mal en peor.

Pensar que el tiempo no tiene un valor cuantificable puede es sinónimo de ser un analfabeta funcional o tener serios problemas mentales.

Perder el tiempo en una cola es la peor forma posible de hacerlo, ya que nos quitan tiempo de vida que podemos emplear en cualquier otra cosa que nos haga crecer como seres humanos.

Aquel dicho de que el dinero no puede comprar la felicidad ya paso a la historia y ya se encuentra comprobado científicamente.

En este artículo del Washington Post, se habla de que las personas que tienen el dinero de delegar tareas que le permitan ahorrar y tener tiempo libre para sí mismos son más felices que aquellos que no tienen la posibilidad de hacerlo.

Asi de simple:

Si le pago a alguien para que me planche las camisas y yo agarro ese tiempo para dedicarme a escribir, soy mas feliz que planchar un cerro de camisas y luego llegar cansado a ponerme a escribir algo.

Tiene lógica.

Lamentablemente el tiempo es un recurso no renovable por eso la gente que sabe esto y tiene la capacidad económica invierte en tener tiempo para usarlo con un criterio de calidad.

Ojala algun dia las colas sean parte de nuestra historia contemporánea.


Volver al pasado (patrocinado por “La Revolución™”)

En este país el uso del tiempo se ha venido comportando de igual manera a como el gobierno usa los ingresos petroleros, un simple desastre.

Solo basta ver la evolución en los últimos 30 años de los países colegas productores de petróleo y su correcta planificación para convertirse en países sustentables en el tiempo y darnos cuenta que acá estamos bien jodidos.

Mientras que los últimos 18 años todos los países del mundo han evolucionado (a excepción de los que están en guerras), Venezuela ha involucionado a todos los niveles posibles.

Vamos rumbo a la prehistoria y vamos sin frenos.

El gobierno se acostumbró a jugar con el tiempo de sus ciudadanos a gusto y ganas desde el primer momento que llegó al poder (Chávez fue un artista en esto) y pareciera que no nos terminamos de dar cuenta, ni de la gravedad de lo que esto significa para nosotros.

Esto no es fortuito, todo esto es una estrategia bien pensada y destinada a mantenernos constantemente preocupados a fin de tener el 100% de nuestra atención sobre problemas que nosotros no podemos resolver como simples ciudadanos (delincuencia, economía, salud, vialidad, enemigos imaginarios del estado, comida, etc…) y que desmejoran nuestra calidad de vida de forma progresiva.

El control del estómago

Si vemos la pirámide de Maslow, es fácil darnos cuenta que el gobierno se ha encargado de que la cotidianidad del venezolano promedio se centre en la base de la pirámide.

Mientras esto pasa el gobierno viene con el martillo de la inoperancia y el caos planificado destrozando los escalones superiores para dejarnos sumergidos en la pobreza y desesperanza.

No es fortuito que las políticas de estado giren entorno a destruir desde la punta de la pirámide hacia abajo. Lo que se enmascara con todo esto es la dominación total mediante lo básico, lo fisiológico: el estómago del venezolano.

Si te controlo el estómago quitandote todo lo demás, entonces te controlaré el cerebro.

Ese es el básico axioma del gobierno.

Al pensar únicamente en el estómago y las cosas más básicas que aspira un ser humano común y corriente para vivir en una sociedad, definitivamente el valor del tiempo pasa a un segundo plano.

Mas del 81% de los venezolanos diariamente lo que hacen es hablar sobre cuánto cuesta un kilo de arroz, el precio del dólar paralelo, si mataron a un conocido, que amigo se fue y el próximo desastre que tiene el gobierno entre manos.

Si, las conversaciones de los venezolanos son mayormente tristes desde hace un tiempo para y peores en el 2017. No queda mucho tiempo para andar pensando en el tiempo.


El plan

Se basa en mantener un caos constante del país descuidando de forma planificada (y por su propia ineficiencia) todos elementos de la sociedad generando así lo que hoy vivimos.

Parte de este plan es lograr a el mayor primitivismo de la sociedad venezolana.

Así se asegura un control más fácil de los ciudadanos, ya que una sociedad domesticada, sin aspiraciones y pendiente de la comida y su supervivencia, es más fácil de controlar que una sociedad moderna donde los ciudadanos tengan aspiraciones y metas de vida.

Esto trae como consecuencia que gran parte de la población hoy en dia centre y gire su vida entorno a la búsqueda de comida, desatendiendo cualquier otra actividad relevante que le genere valor intelectual y que lo haga crecer como ser humano y/o en lo profesional.

“A quien más sabe es a quien más duele perder el tiempo”.

— Dante Alighieri.


Pasos del plan

Lo que busca este plan es un desgaste progresivo de la psique colectiva del país, mediante una serie de tácticas orquestadas para mantenernos distraídos constantemente en una especie de limbo existencial

Cadenas y más cadenas

Lamentablemente las cadenas de radio y televisión son la plataforma que generan la información con la cual luego se producen los hechos políticos del momento.

Esto lo aprendieron bien con Chávezy lo han explotado asquerosamente a mas no poder. Diariamente son varias cadenas, seguro salimos en los records de Guinnes por eso.

Estos hechos que aquí se generan por más ridículos o sin sentido que sean nos mantienen sumergidos de arrechera (lease molestia) en arrechera, por las barbaridades que dicen o dejan de decir y nos ponen a lidiar mentalmente queramos o no a qué iremos a hacer al respecto.

No nos damos cuenta pero así se nos pasa el tiempo analizando escenarios hipotéticos, teniendo conversaciones intrascendentes con los panas, vecinos, compañeros de trabajo, sobre realidades de políticas cambiantes y desgastantes que se crean de parte del gobierno con el único fin de mantenernos mentalmente ocupados y haciéndonos perder nuestro tiempo.

Esto nos conduce al final del día en que debemos tomar entre 3 caminos a elegir:

  1. Enfrentar el nuevo reto impuesto por ellos y buscar la forma de revertir esta realidad (lo que está haciendo el 80% del país).
  2. Irse del país.
  3. Disfrutar el desastre (-20% de la población actual).

La generación continua de momentos y fechas claves

Surgen de las cadenas mayoritariamente y mediante este recurso logran que todos nuestros pensamientos vayan desde que ocurre el lanzamiento de la fecha X hasta el día de su cumplimiento y el tiempo se nos va en solo pensar en eso.

Siempre es lo mismo, vivimos de fecha clave en fecha clave y no nos damos cuenta. Antes era de elección en elección, hasta que se dieron cuenta que no ganaban más.

La vida del venezolano se ha transformado en una constante cuenta regresiva.

Un ejemplo claro es que va a pasar después del 30 de Julio ¿? a más de uno se nos ha explotado las cotufas del cerebro pensando en esto.

La involución educativa y la diáspora intelectual forzada

Una manada de bestias es mas fácil de arrear que una sociedad pensante con ganas de tener un futuro.

Aquí es donde se ha afincado el gobierno para generar ese resultado de dominación absoluta que tanto busca.

El desmantelamiento del sistema educativo ha sido progresivo y con un buen pie desde las bases hasta lo más alto.

Para eso el gobierno se armó con una fórmula bien chevere:

Diáspora Venezolana = (NF + SM + PIV)D

En donde:

NF = No hay Futuro

SM = Sueldo Miserable

PIV = Premiación a los Inútiles y a los vivos (misiones educativas, gente sin calificaciones en puestos importantes, etc)

*D = Constante de Delincuencia

Gracias a esa formula miles y miles de profesionales se han ido del país y se siguen yendo, generando un vacío a nivel académico y profesional brutal en la mayoría de los sectores que generan el progreso de un país.

Es lógico pensar que al no estar atendidos estos sectores generadores de progreso y bienestar para la sociedad por la gente que corresponden las cosas no van a funcionar muy óptimo que digamos.

¿Y que trae esto todo como consecuencia?

Es fácil la adivinanza para esta pregunta: más tiempo perdido para el ciudadano común y silvestre y más caos como valor agregado.

Solo basta a ir a cualquier empresa pública (y hasta algunas privadas) y ver el desempeño en términos de eficiencia actual y compararlas a como eran antes cuando existía una meritocracia que premiaba el conocimiento y no el jalabolismo a ultranza característico de la actualidad.

Por más optimistas que seamos tomará un tiempo considerable recuperar y reconstruir lo que haya quedado de país una vez cambien las cosas, vengan o no aquellos profesionales que se fueron.

Mientras tanto en vez de perder el tiempo lo mejor es buscar la forma de cambiar nuestra realidad actual y generar algún tipo de valor al cambio que todos esperamos.

Tambien podriamos hacer algo como esto:

  • No hacerle perder el tiempo a los demás. La puntualidad es un habito bien visto no solo a nivel profesional.
  • Ser puntuales con nosotros mismos y evitar la procrastinación. Es una buena idea empezar con nosotros mismos.
  • Si no podemos evitar la cola podemos utilizar el tiempo en ella leyendo algún libro, cualquier .epub o .pdf se puede cargar en cualquier móvil mas o menos inteligente y este nos va a ayudar a ser algo más inteligentes que el día anterior.
  • Huirle a las conversas sobre política, productos básicos y cosas por el estilo. Son totalmente intrascendentes.
  • Si generamos algo de valor para la sociedad y no somos bachaqueros, enchufados o algo por el estilo, debemos seguir haciéndolo. El país lo necesita más que nunca en este momento.

“El Tiempo es realmente el único capital que tenemos los humanos y lo único que no nos podemos permitir perder”.

— Thomas A. Edison.

Gracias por leer y espero tu comentario!!