“No es saludable estar bien adaptado a una sociedad profundamente enferma”. Jiddu Krishnamurti

Esa frase hace un buen resumen lo que es la Venezuela de hoy. A grandes rasgos todos estamos poco saludables y es producto de las circunstancias que nos ha tocado vivir en este momento de la historia. Esto para cualquier ser (más o menos) pensante es algo preocupante.

Esta situación particular por la que atravesamos no es novedad, viene gestándose desde hace bastante tiempo y como todo enfermo que no se trata, va rumbo a un final no muy feliz.

La triste moraleja es que independientemente del caos y el desastre imperante, todavía seguimos pensando que estamos “saludables” por el simple hecho de sobrellevar la situación y aprender a convivir con el caos y el desastre que tenemos enfrente día a día.

Entiendo que lo hacemos como un mecanismo de defensa ante una realidad que es difícil de revertir y que escapa de nuestras manos en gran parte, pero adaptarse a esta realidad, es una táctica que no soluciona nada y es completamente estéril a largo plazo.

Hoy por hoy la gente se preocupa por tratar de comer y sobrevivir en una sociedad enferma, donde hace rato lo anormal paso a formar parte de la cotidiano, como por ejemplo las colas de personas solicitando productos o servicios básicos y las cifras semanales de mortalidad a niveles de un país en guerra.

Pero “la realidad real” es que esto que se esta viviendo no es normal, aunque así lo percibamos o nos parezca, y que adaptarnos a “esto” es jugar al juego que se nos impone.

Ante esta situación (y sumándole el declive económico de una sociedad en constante estado de involución y aunque todo parezca negativo) muy poca gente se esta preocupando por lo que Maslow hablaba de auto-superarse en su pirámide de necesidades.

Para rememorar algo de bachillerato, Maslow aludía a que el ser humano tiene una serie de necesidades estratificadas por orden jerárquico, en donde la más baja es referida a las necesidades físicas (comer, abrigo, etc) y la necesidad tope es aquella necesidad humana de “auto-realización”.

En Venezuela no es secreto que gran porcentaje de la gente está bien abajo de esa pirámide y escalarla resulta algo imposible o impensable para algunos y a veces hasta fastidioso para otros.

La necesidad de autorrealizarse ante el caos

Auto-realizarse en medio de este caos suena utópico o inclusive hasta pueda sonar estúpido para muchos, pero en realidad no es algo imposible de hacer y a la vez muy necesario de implementar a nivel personal y colectivo ante una eventual “vuelta de tortilla” de esta realidad hecha distopía.

Estoy seguro que es más estúpido seguir quejándose sin hacer nada o decir que con lo que estudiamos hace 10 años (o 1 mes atrás) en la universidad, me resulta suficiente para enfrentar el mundo actual que estamos viviendo.

Dejar la mediocridad (en el caso de Venezuela obviamente esto es algo directamente inducido) es algo que cada quien debería plantearse en estos momentos como parte de su resolución de vida (o al menos en intención) para tratar de frenar la crisis desde un aporte a nivel personal y también a nivel social.

No es necesario enumerar el caos por el cual pasa el venezolano promedio y a eso sumarle la cotidianidad del día a día, para ver lo complicado que puede resultar tratar de cambiar esta realidad simplemente con estudiar, auto-formarse y aprender algo nuevo.

Por tantas variables negativas, es palpable que gran parte de la sociedad ha optado por desprofesionalizarse, en el sentido de dedicarse a hacer cualquier cosa que le genere más dinero (y al mismo tiempo le permita tener un estatus de vida un poco mejor) del que le otorgaría un empleo acorde a su profesión.

El factor de la desprofesionalización que esta sufriendo el país, ha generado la aparición de los llamados bachaqueros (los pseudo-emprendedores del momento), parásitos gobierneros, estafadores de oficio (enchufados en el argot venezolano) entre muchos especies más dentro de esta nueva fauna social.

Todas esas especies enumeradas conjuntamente con otras más que no vale ni la pena nombrar, son germenes que destruyen la sociedad desde sus cimientos tanto a nivel productivo como social y no producen ningún tipo de beneficio (salvo para ellos a corto plazo en lo personal) que sirva de algo para el país.

Lo peor de todo es que como parte del hecho de acostumbrarnos a lo anormal, estos casos de pseudo-comerciantes-agiotistas-emprendedores son vistos con beneplácito ante la mirada de una sociedad cómplice que calla y los consideran “casos de éxito” dentro de esta mal-formada realidad.

La verdadera realidad es que si queremos buscar destacarnos y ser competitivos en un mundo globalizado (a pesar que sintamos que estamos viviendo en el inframundo) es necesario buscar tocar esa cúspide de la pirámide y no irse por el camino fácil de transformarnos en parásitos de una sociedad con problemas.

La realidad del mundo de hoy

Buscar ese sentido de auto-realización puede nacer por muchos factores. Puede ser que hasta por el simple hecho de querer ganar más dinero como por la necesidad de aprender más sobre la profesión que ejercemos. Lo seguro es que en algún momento esas variables deberían darse la mano, siempre que seamos positivos y tenaces en el intento.

Recientemente leí un articulo y me encontré con esta cita:

“Sólo soy tan bueno como lo que he logrado en los últimos dos años”.

Me puso a pensar y al mismo tiempo esa frase me permitió autorreflexionar al respecto.

Lo que me gusto de esa frase, es que hace pensar si estás haciendo bien las cosas y si estas generando elementos de valor a nivel profesional de un poco tiempo para acá. Y lo más importante, si estos se encaminan a las metas que tenemos planteadas.

Si hace 10 años fui productivo y era un fenómeno en mi profesión no es una verdad absoluta que hoy por hoy lo siga siendo. Sea la profesión que sea en la que me desenvuelva.

Tomando en cuenta los “2 años” de la frase he visto frecuentemente a nivel profesional como hay gente que vive de la nostalgia de sus logros en un momento determinado de su carrera. “Yo fui tal cosa”, “participe en el proyecto X en 19XX y se bastante de eso”, “me gradué con honores en el 95” y cosas por el estilo.

Me parecen excelentes ese tipo de comentarios y reconozco la trayectoria de alguien cuando realmente lo merece, lo que no avalo (o no me cuadra) es querer seguir creyendo que con lo que se logro (hace más de 2 años) ya está todo listo y no necesito instruirme más nunca, tomando en cuenta en el tiempo en el que estamos viviendo.

Quizás esa mentalidad (algo retrograda) pueda servir en ambientes altamente mediocres de trabajo, pero dudo mucho que en el mundo globalizado actual pueda servir como estrategia de vida profesional coherente y mucho menos que tenga como norte una auto-realización de forma implícita.

Hoy se vive en mundo en donde todo el mundo habla de que la inteligencia artificial vino para quedarse (y para quedarse con muchos puestos de trabajo también), donde todos los días surgen nuevas formas de trabajo, donde cada vez mas son frecuentes las especializaciones en todos los ámbitos a nivel tecnológico, entre muchas otras tendencias más que si le perdemos la pista, podemos quedar obsoletos mas rápido de lo que pensamos.

Es inocente creer que con lo que hicimos hace 10 años atrás o el titulo de la universidad que tenemos guindado en la casa (o en Linkedin), estamos capacitados para enfrentar el mundo profesional en el que se vive hoy por hoy.

Tener un norte claro es a veces complicado, sea la realidad que sea, y en la realidad venezolana de hoy, pareciera que el norte magnético lo “hackearon” para muchos de nosotros. Pero siempre hay formas de salir adelante.

Que se puede hacer (no todo es tan malo)

A pesar de cualquier adversidad (ya sea colectiva desde el punto de vista país o a nivel individual) es necesario tratar de contar con un plan de acción personal que nos permita salir de este naufragio social (del mar de la felicidad o la mediocridad) del cual de forma directa o indirecta nos ha tocado experimentar.

Este plan tiene que tener 3 factores claves: voluntad, enfoque y ganas de salir adelante. Esa es la receta para la autosuperación. Quizás suene obvio, pero el producto de toda esta situación incide a que esas 3 variables nos lleven a un resultado positivo.

Hay que buscar la forma de no quedarse atascado en el fango de la rutina y la mediocridad y la única forma de hacerlo es teniendo voluntad y las ganas para hacerlo.

Uno puede tener los recursos, pero sin voluntad no se da la magia de la autosuperación. En cambio si tenemos la voluntad pero no los recursos, esos recursos aparecen solos (no es metafísica es la realidad y ya lo explico).

No hay que ser un erudito para saber que la fuente de información más vasta que tiene la humanidad esta en Internet.

El que quiere estudiar no tiene excusas para no hacerlo hoy por hoy sea de la profesión que sea. No estamos en la Edad Media, donde los que estudiaban eran generalmente gente acaudalada y el circulo de los eruditos era una secta a la cual solo algunos privilegiados tenían acceso.

Hoy cualquiera se mete en Internet y averigua lo que sea. La gente se mete a ver vídeos graciosos o a ver noticias, pero solo un margen muy pequeño le interesa saber cual es lo último que se está hablando en su sector profesional.

La información está en la mano de todos y casi se podría decir que de forma gratuita en el 90% de los casos, por lo que tampoco necesitamos grandes cantidades de dinero para comprar libros especializados, cursos, un MBA y cosas por el estilo. En Internet el que busca encuentra (aunque el de nosotros sea uno de los más lentos del mundo).

Muchas de las universidades más prestigiosas del mundo tienen cursos gratis en línea con los mejores profesores. Cantidad inimaginable de recursos de todo tipo en el área que sea listos para ser consumidos por cualquiera que simplemente tenga voluntad de hacerlo.

No esta demás decir que si tenemos algo de dinero, lo mejor que se puede hacer es invertirlo en educación. No lo digo yo, lo he escuchado de la boca de los mejores economistas del país.

Aprender algo más (de lo poco que realmente creemos saber) es algo reconfortante para uno mismo y al mismo tiempo es estimulante a nivel intelectual y que nos favorece como personas.

“La gente común busca entretenimiento. Las personas extraordinarias buscan educación y aprendizaje”.

Esa frase es una verdad grande como un estadio y muchas veces si no se tienen claro los objetivos de vida el entretenimiento nos consume mas tiempo de la cuenta.

Quizás el venezolano de hoy no tenga el afán de estar buscando tanto el entretenimiento como antes lo hacía, pero ahora su nuevo afán es la comida, las medicinas y lo mínimo básico y en muchos casos no le permite concentrarse en tratar ser un mejor individuo para crear una sociedad algo más decente de la que tenemos.

“La educación es el arma más poderosa que puedes usar para cambiar el mundo”

Eso lo dijo Mandela, que algo sabía sobre lo que es estar en una sociedad opresora y coartada de libertades de cualquier tipo. No sería mala idea tomarlo en cuenta en nuestro caso tan particular de país.

Acostumbrarse a esta realidad definitivamente es enfermo y más enfermo es creer que vamos a salir adelante sin cultivarnos a nivel intelectual como arma que contrarreste esta mediocridad campante que nos ha tocado vivir de forma circunstancial.

No queda de otra que empezar con algún buen libro y a empezar a aprovechar realmente el Internet en algo productivo (mientras este “prendido” y no lo apaguen) que nos sea de utilidad y genere algo positivo en nuestro alrededor.

Gracias por tu lectura!

* Este artículo lo publique en Medium el 20 de febrero de 2017