Tengo un tiempo leyendo sobre el tema de ser productivo. Creo que es algo positivo tratar de poder mejorar en cualquier aspecto, siempre y cuando uno se lo proponga, ya sea por necesidad o para sentirse mejor consigo mismo.

Dos libros que he terminado hace poco, me han hecho escribir este post en gran parte: Focus, de Daniel Goleman y Deep Work Rules for focused success in a distracted world, de Cal Newport .

Hacer un resumen de los 2 libros es algo ridículo para un solo post, pero me basta decir que ambos libros te abren la mente en el aspecto de auto evaluarse en términos de productividad personal y en si “estas haciendo las cosas bien” y tener claro en que tienes tu foco o al menos cuestionarlo si no es asi.

A veces el tiempo nos pasa por delante pensando que más adelante lo podremos recuperar, como si fuera un recurso renovable.

Infravaloramos el tiempo en exceso y cuando nos acostumbramos a perderlo, la vida también empieza a perder su propio significado.

Esto nos puede conducir a convertimos en autómatas, absortos en una rutina (auto-impuesta o producto de las circunstancias) que nos lleva día a día a al mismo lugar perdiendo sentido. Y no es la idea.

A veces es inevitable pensar en cómo despilfarramos el tiempo haciendo cosas intrascendentes. No digo que el ocio o el entretenimiento es malo, para nada, pero no es sano tenerlo como patrón de vida.

Cuando hablo de productividad no hablo de que busquemos ganarnos un premio Nobel o algo así, lejos de eso, simplemente es buscar hacer mejor los que no toque hacer o queramos hacer al ganarnos la vida, para que de esta forma podamos generar algo de valor, tanto para nosotros como para quienes nos rodean.

Querer ser productivo cuesta más que antes y en gran parte gracias al avance tecnológico, el cual ha sido uno de los conspiradores más grandes de la improductividad de hoy en día.

La era de la información que nos ha tocado vivir tienes sus grandes pros pero también unos cuantos contras, y estos van entorno a la disociación que hoy nos genera el estar tan ínter-conectados y dependientes de la tecnología.

Este tema es objeto de estudio de gente especialista en comportamiento humano, psicólogos y gente que se preocupa de esta creciente adicción, la cual trae como consecuencias la pérdida de la productividad, falta de concentración, la disociación de la realidad entre otras.

No busco satanizar a la tecnología, yo vivo gracias a ella y es en gran parte lo que nos ha permitido evolucionar como especie en muchos planos, pero como todo en la vida los excesos son malos y hoy por hoy no solo se ve afectada la productividad personal, sino las relaciones personales y laborales producto de su omnipresencia.

Una de las peores presentaciones de la tecnología como arma de destrucción masiva de la productividad (ADMP*), son los “dispositivos inteligentes” cargados de redes sociales y el email.

*Nota: El termino ADMP no existe, se creo para este post con fines didácticos.

El scrolling en cualquier red social en búsqueda de “algo” nuevo es una forma de adicción, si, aunque suene loco, hay bastantes estudios sobre el tema y concluyen en que hay una creciente dependencia a todo este esto. No se salva nadie, niños, viejos, el que sea.

El cerebro se vuelve dependiente y adicto a la dopamina que se genera en el afán de encontrar y conseguir cosas nuevas para “entretenernos” o estar pendiente de supuestamente todo lo que pasa.

FOMO es el acrónimo que utilizan los angloparlantes para sintetizar (Fear Of Missing Out) algo traducido como: “Miedo a perderme algo” o a no estar presente cuando se de algo. Algo que según siempre ha existido pero que se ha disparado por el aparecimiento de una nueva forma de comunicación en estos tiempos: las redes sociales.

Hay gente que dice que el FOMO (suena medio raro decirlo en español) es un gran contribuidor al tema de la improductividad. Esa necesidad de querer estar conectado y sabiendo que pasa alrededor de nuestro mundo virtual, nos hace desatender indefectiblemente nuestro mundo real con las consecuencias que venimos hablando.

Sumado a esto es un hecho (salvo excepciones) que entretenerse resulta trivial y no requiere esfuerzo (y menos cuando se sostiene en una plataforma digital) produciéndonos satisfacción. Mientras que por otro lado aprender o ser productivos requiere de voluntad, concentración, práctica y tiempo.

Por regla preferimos entretenernos que aprender cosas nuevas.

Entretenerse con la tecnología también tiene una variante que generalmente se presenta como una forma de escapar de la realidad presente. Y si no se le pone un freno y lo mesuramos en función al tiempo con el que contamos, el tiempo (y la productividad) se nos puede ir de las manos muy fácilmente.

Concentrarse profundamente y desarrollar trabajos que demanden un alto nivel cognitivo se ha vuelto hoy en dia algo “excepcional” y conseguir gente que lo haga es hasta algo complicado según cuenta Cal Newport en su libro Deep Work.

Por esta razón han surgido estudios en países del primer mundo sobre la preocupación existente con respecto a sus niños, ya que cada vez se les hace mas difícil mantener una lectura de un libro por un tiempo corrido determinado. Y esto es en gran parte a las modificaciones de conducta que ha generado la tecnología desde sus distintos matices.

Y no solo esto le pasa a los niños, en lo particular a mi me pasa y se que a muchos más también. A unos cuantos hoy por hoy nos cuesta enormemente agarrar un libro y destinar unos minutos para leer y aprender algo nuevo. Pero hay que hacer “el esfuerzo” (las “” son sarcásticas).

Hay estudios que señalan que perdemos la atención sobre algo que tenemos en frente más rápido (7 segundos) que como lo pueda hacer un pez dorado (8 segundos). Si, esos pececitos que no tienen casi cerebro y andan dando vuelta en las peceras. Así de mal estamos.

Esto se presenta hoy más que nunca, producto de la hiperactividad y desatención que se genera el estar y no estar en dos mundos al mismo tiempo: el mundo real en el cual estamos y pasa a un segundo plano al momento de activarse el mundo virtual que se manifiesta cuando clavamos nuestra atención en el dispositivo “inteligente”.

Repito la tecnología no es mala, mala es como la empleamos a veces. Sobre eso habla Cristian Harris en su charla TED: How better tech could protect us from distractiony condensa como estamos hoy por hoy tan expuestos a una adicción tecnológica que puede llegar a ser incontrolable por parte de nosotros si no nos damos cuenta y a cómo se pueden diseñar experiencias de usuario que incentiven la productividad, haciéndonos menos susceptibles a la adicción constante de estar conectados y a emplear mejor el tiempo.

Los dispositivos móviles nos dan un poder de conectividad impresionante, al punto de poder realizar casi cualquier actividad de computo en ellos. Pero esa gama de posibilidades que reside sobre estos aparatos a veces nos hace pensar que podemos simular su comportamiento o mimetizar esto en el aspecto “multitasker” queriendo hacer muchas cosas al mismo tiempo.

Existe una ilusión (que quizás algunos pocos la logren) de que ser multitasking es bueno y está de moda porque según es síntoma de ser alguien productivo. Ya esta mas que estudiado que pasa todo lo contrario.

Según Leonardo Da Vinci era el multitasker por excelencia, podía escribir con una mano y con la otra dibujaba. Bien por Leonardo, estoy mas que seguro que estamos lejos de su nivel intelectual, por lo que los simples mortales debemos concentrarnos en una sola cosa a la vez y tratar de terminarla sin dar tantas vueltas, sino el tiempo se nos esfuma.

Pienso que el buscar ser productivo debe apoyarse con una especie de “framework personal” algo así como una metodología que debemos aplicar de forma repetitiva hasta que nos genere un hábito en donde plasmemos una serie de buenas prácticas que nos ayuden a no perder tanto el tiempo y logremos hacer las cosas que nos propongamos.

No es fácil, pero al menos es un mapa que nos puede guiar para tratar de llegar a algún lado, ya sea en lo profesional o en lo personal.

Dejo por aca mi framework personal de productividad el cual siempre estoy tratando de afinar y perfeccionar, siendo a veces lo más difícil implementarlo diariamente.

  • Evitar perder el tiempo con el social media, email y mensajería móvil. Hay estudios que refieren que más del 35% del tiempo laboral se pierde en eso. Si queremos ser productivos hay que ver al social media como tóxico y mucho más cuando tenemos que hacer tareas que requieran alto nivel de concentración.
  • Evitar a toda costa las interrupciones. Estas generan una media de 15 minutos para retomar la concentración al punto en el cual estábamos. Hay que evitarlas o hacerse inmune contra ellas.
  • Alejar el celular en momentos clave de concentración de nuestro escritorio. Esta es una práctica que me resulta. A similitud a como hacen los alcohólicos con la bebida, el tener lejos el celular sin verlo prender la pantalla al momento de las notificaciones o emitir algún sonido nos ayuda a concentrarnos mejor.
  • Utilizar audífonos en entornos tóxicos de trabajo. No me refiero a una central nuclear como la de los Simpsons, sino esos entornos abiertos de oficinas con un concepto de “colaborativo”, donde no hay cubículos. Son lo peor. Esta mas que estudiado que estos entornos son totalmente improductivos y no permiten la colaboración sino lo que hacen es fomentar el chisme y conversaciones banales.
  • Escuchar este tipo de música me funciona para concentrarme: Clásica, Chill out, y Jazz. Cuando la cosa va enserio esta web es lo maximo en musica ambiental.
  • Llevar consigo siempre una pequeña libreta para anotar cosas. Es super útil y no es lo mismo que anotarlos en el dispositivo móvil. Lo que uno anota en el móvil se olvida más fácil que dejarlo escrito a puño y letra.
  • Listar lo que hay que hacer (en la libreta es perfecto para mi), lo importante es ir tachando uno a uno todos los items de esa lista. Da una buena sensacion y sentido de culminación de lo que nos proponemos.
  • Leer. Si no se lee menos se puede escribir y menos se puede aprender algo nuevo cada dia. Aparte de libros, creo que estoy adicto a Medium y me sirve para perfeccionar el inglés e inspirarme diariamente con gente que sigo, como por ejemplo Benjamin P. Hardy el tipo es un maestro.
  • Evitar molestarse (a veces difícil) cuando las cosas no salen como uno quiere. Todo es un aprendizaje aunque no lo veamos en el momento en que ocurren.
  • Evitar el multitasking, miles de veces he querido hacer n cosas al mismo tiempo es inevitable que se dificulte el feliz término de cada una de ellas si no se priorizan y se atacan una a una con concentración y foco en lo que se quiere lograr.
  • Tratar de auto-imponerse un “bloqueo de sitios anti-productivos” para horarios regulares de trabajo. Ayuda bastante.
  • Implementar La técnica Pomodoro, a veces la utilizo cuando es complicado dedicarle tiempo a algo y resulta efectiva.
  • Evitar la procrastinación. Sin duda echa a perder la productividad y la vuelve mediocre.
  • La aplicación móvil de Google Calendar se rediseño completamente para hacernos más productivos. Ahora está enfocada totalmente al logro de objetivos diarios programados y una serie de cosas más que la hacen obligatorio tenerla instalada.
  • Evitar en lo posible las reuniones que no deriven en resultados concretos. El 90% de las reuniones se van en discusiones y en formas de como hacer el trabajo por falta de claridad en el alcance, casi siempre debido a una mala planificación y ausencia de una comunicación correcta entre los integrantes de los equipos.
  • Buscar rodearse de personas positivas, personas que compartan la pasión que uno tenga. Evitar las amistades tóxicas, de esas que sin querer queriendo te vuelven mediocre y no generan valor.
  • Hacer ejercicio. Correr me ha ayudado enormemente en muchas facetas y entre esas está la de ser un poco más productivo.
  • Tomar un buen café, esto es casi obligatorio.
  • Tratar de ser positivo y sacarle lo bueno o el aprendizaje a las malas experiencias que se susciten. En momentos complicados que toquen vivir esta óptica de buscarle el aprendizaje, por poco que sea, ayuda y motiva a querer dar lo mejor de nosotros mismos y seguir adelante.
  • Tener un propósito de vida o sino ir construyéndolo sobre la marcha al menos. El estar a la deriva no es una opción. Vivir el momento presente está bien, pero al menos hay que buscar eso que nos impulsa a estar vivos, sea lo que sea, para que tenga sentido seguir en pie mañana.

Gracias por tu lectura!

* Este artículo lo publique en Medium el 21 de Julio de 2016